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martes, 15 de mayo de 2018

¿Entendéis ahora lo que hablamos de la ONU?


EEUU veta en el Consejo de Seguridad una investigación independiente en Gaza

La Casa Blanca culpa a Hamás de la matanza del ejército israelí


Estados Unidos ha bloqueado una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU en la que pedía una investigación independiente por la matanza de este lunes en Gaza.


Según el borrador, obtenido por la agencia AFP, el Consejo de Seguridad expresa "su indignación y pesar por el asesinato de civiles palestinos que ejercen su derecho a protestar pacíficamente". El organismo pedía "una investigación independiente y trasparente sobre estas acciones" pero Estados Unidos, como miembro permanente, lo ha vetado. El Consejo de Seguridad se reunirá este martes de urgencia a petición de Kuwait, según fuentes diplomáticas.
Por su parte, el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, hace un llamamiento de "contención necesaria" ante la gran cantidad de personas asesinadas en Gaza por parte del ejército irsaelí.
Estados Unidos, por su parte, mantiene que la responsabilidad de las muertes es de Hamás. El portavoz de la Casa Blanca, Raj Shah asegura que lo ocurrido ayer "es un intento de propaganda horrible y desafortunado" de Hamás.
A pesar del traslado de la embajada a Jerusalén, Washington insiste en que respeta el estatus quo de los lugares sagrados, y dice estar comprometido en buscar un acuerdo de paz duradero entre palestinos e israelíes.

miércoles, 9 de mayo de 2018

9 de mayo, rendición de Alemania

Hoy 9 de mayo es la fecha de la rendición alemana en la 2ª guerra mundial, os saco un extracto de como fue esa firma:

Texto extraído de las "Memorias y Reflexiones" del Mariscal soviético Gueorgui Konstantínovich Zhukov. Tomo II. Editorial Progreso
El 7 de mayo me telefoneó Stalin a Berlín y me comunicó: -Hoy, en la ciudad de Rheims, los alemanes han firmado el acta de capitulación incondicional. El peso principal de la guerra –continuó- lo ha soportado sobre sus espaldas el pueblo soviético y no los aliados, por eso la capitulación debe ser firmada ante el mando Supremo de todos los países de la coalición antihitleriana y no sólo ante el Mando Supremo de las tropas aliadas.

-Tampoco estoy de acuerdo –continuó Stalin- con que el acta de capitulación no se haya firmado en Berlín, centro de la agresión fascista. Hemos convenido con los aliados en considerar la firma del acta en Rheims como protocolo previo de la capitulación. Mañana llegarán a Berlín los representantes del Alto Mando alemán y del Mando Supremo de las tropas aliadas. A usted se le nombra representante del Mando Supremo de las tropas soviéticas. Mañana llegará donde usted Vishinski. Después de la firma del acta se quedará en Berlín como su asesor político.

El 8 de mayo, por la mañana temprano, llegó en avión a Berlín A. Vishinski, vicecomisario del pueblo de Negocios Extranjeros. Trajo toda la documentación necesaria para la capitulación de Alemania y comunicó la composición de los representantes del Mando Supremo de las tropas aliadas.

El 8 de mayo, por la mañana empezaron a llegar a Berlín los periodistas, corresponsales y reporteros gráficos para captar el histórico momento de la formalización jurídica de la derrota de la Alemania fascista, del reconocimiento por ella del irreversible fracaso de todos los planes fascistas, de todos sus objetivos misantrópicos.

Mediado el día llegaron al aeródromo de Tempelhof los representantes del Mando Supremo de las tropas aliadas.

Representaban al Mando Supremo de las tropas aliadas Arthur W. Tedder, mariscal de aviación de Gran Bretaña, el general Karl Spaatz , comandante jefe de las Fuerzas Aéreas Estratégicas de EE.UU. y el general Jean de Lattre de Tassigny, comandante en jefe del Ejército francés.

En el aeródromo los recibieron mi suplente, el general del ejército V. Sokolovski, el coronel general N. Berzarin, primer comandante de Berlín, el teniente general F. Bókov, miembro del Consejo Militar del Ejército y otros representantes del Ejército Rojo. Del aeródromo los aliados se trasladaron a Karlshort, donde se había decidido recibir del Mando alemán la capitulación incondicional de Alemania.

Al mismo aeródromo llegaron de la ciudad de Flensburg, custodiados por un grupo de oficiales ingleses, el general feldmarschall Keitel, el almirante de la Flota Friedeburg y el coronel general de aviación Stumpff, que tenían poderes de Dönitz* para firmar el acta de capitulación incondicional de Alemania.

Allí, en Karlshort, en la parte oriental de Berlín, en el edificio de dos plantas que había sido comedor de una escuela de ingenieros militares de Alemania, prepararon la sala donde debía transcurrir la ceremonia de la firma del acta.

Tras un breve descanso del viaje, todos los representantes del Mando de las tropas aliadas vinieron a verme para ponernos de acuerdo acerca de las cuestiones de procedimiento de tan emocionante suceso.

Apenas entramos en el local reservado para la conversación irrumpió una avalancha de periodistas norteamericanos e ingleses y sin preámbulos empezaron a asediarme a preguntas. En nombre de las tropas aliadas me hicieron entrega de una bandera de amistad en la que estaba bordado en letras doradas un saludo de las tropas norteamericanas al Ejército Rojo.

Una vez que los periodistas abandonaron la sala de la reunión abordamos el examen de varias cuestiones relacionadas con la capitulación de los hitlerianos.

El general-feldmarschall Keitel y sus acompañantes se encontraban mientras tanto en otro edificio.

Según referían nuestros oficiales, Keitel y los otros componentes de la delegación estaban muy nerviosos. Dirigiéndose a quienes lo rodeaban, Keitel dijo:

-Al pasar por las calles de Berlín me quedé estremecido del grado de su destrucción.

Uno de nuestros oficiales le respondió:

-Señor feldmarschall, ¿y usted no se estremeció cuando por orden suya eran borradas de la faz de la tierra miles de ciudades y aldeas soviéticas bajo cuyos escombros murieron aplastadas millones de personas nuestras, incluyendo muchos miles de niños?

Keitel palideció, encogió nervioso los hombros y no respondió nada.

Como habíamos convenido de antemano, a las 23 horas 45 minutos, Tedder, Spaatz y De Lattre de Tassigny, representantes del Mando aliado, A. Vishinski, K. Teleguin, V. Sokolovski y otros se reunieron en mi despacho, que se hallaba al lado de la sala donde los alemanes debían firmar el acta de capitulación incondicional.

A las 24 horas en punto entramos en la sala.

Comenzaba el 9 de mayo de 1945…

Todos tomamos asiento a la mesa. Estaba junto a la pared donde habían fijado las enseñas nacionales de la Unión Soviética, EE.UU., Inglaterra y Francia.

En la sala, a las largas mesas cubiertas con tapete verde, se acomodaron los generales del Ejército Rojo cuyas tropas habían destrozado en el más corto plazo la defensa de Berlín, obligando al enemigo a deponer las armas. Estaban presentes también numerosos periodistas y reporteros gráficos soviéticos y extranjeros.

-Nosotros, representantes del Mando Supremo de las Fuerzas Armadas Soviéticas y del mando Supremo de las tropas aliadas –declaré abriendo la reunión- hemos sido facultados por los gobiernos de la coalición antihitleriana para aceptar del Mando militar alemán la capitulación incondicional de Alemania. Inviten a la sala a los representantes del Alto Mando alemán.

Todos los circunstantes volvieron las cabezas hacia la puerta por donde debían aparecer quienes fanfarronamente habían declarado que eran capaces de derrotar con la celeridad del relámpago a Francia e Inglaterra y en menos de mes y medio a dos meses aplastar a la Unión Soviética y avasallar al mundo entero.

El primero, sin apresurarse y tratando de aparentar serenidad, franqueó el umbral el general-feldmarschall Keitel, alto gallardo, en uniforme de gala, compinche inmediato de Hitler. Alzó la mano con su bastón de mariscal saludando a los representantes del Mando Supremo de las tropas soviéticas y aliadas.

Tras Keitel apareció el coronel general Stumpff. De mediana estatura, los ojos rebosantes de ira e impotencia. Al propio tiempo entró el almirante de la Flota von Friedeburg, que parecía prematuramente envejecido.

A los alemanes se les propuso sentarse a una mesa aparte, puesta especialmente para ellos no lejos de la entrada.

El general-feldmarschall se sentó despacio y levantó la cabeza, fijando su mirada en los que estábamos sentados a la mesa de la presidencia. Al lado de Keitel se sentaron Stumpff y Friedeburg. Los oficiales de la escolta se pusieron de pie detrás de sus sillas.

Yo me dirigí a la delegación alemana:

-¿Tienen ustedes el acta de capitulación incondicional de Alemania, la han estudiado y tienen poderes para firmar este acta?

Mi pregunta la repitió en inglés el mariscal principal de aviación Tedder.

-Sí la hemos estudiado y estamos dispuestos a firmarla –respondió con voz apagada el general-feldmarschall Keitel entregándonos un documento firmado por el gross-admiral Dönitz. En el documento constaba que Keitel, von Friedburg y Stumpff habían sido facultados para firmar el acta de capitulación incondicional.

No era ni mucho menos el altanero Keitel que aceptara la capitulación de la Francia vencida, Ahora parecía apaleado, aunque intentaba mantener la pose.

Me levanté y dije:

-Propongo a la delegación alemana acercarse a esta mesa. Aquí firmarán ustedes el acta de capitulación incondicional de Alemania.

Keitel se levantó inmediatamente, fijando en nosotros una aviesa mirada, luego bajó los ojos y tomando lentamente de la mesa el bastón de mariscal se encaminó con paso vacilante hacia nuestra mesa. Se le cayó el monóculo y quedó pendiendo del cordón. El rostro se cubrió de manchas rojas. Con él se acercaron a la mesa el coronel general Stumpff, el almirante la Flota von Friedeburg y los oficiales alemanes que los acompañaban, Keitel se ajustó el monóculo, se sentó en el borde de la silla y con mano ligeramente trémula firmó los cinco ejemplares del acta. Al instante estamparon sus firmas Stumff y Friedeburg.

Después de firmar el acta, Keitel se levantó de tras la mesa, se puso el guante derecho e intentó de nuevo hacer gala de marcialidad, pero no le salió y se retiró calladito a su mesa.

A las 0 horas 43 minutos del 9 de mayo de 1945 quedó terminada la firma del acta de capitulación incondicional de Alemania. 

En la mañana del mismo día el acta firmada de capitulación incondicional fue llevada al Gran Cuartel General del Mando Supremo.

El primer punto del acta rezaba:

“1. Nosotros, los abajo firmantes, actuando en nombre del Alto Mando alemán, aceptamos la capitulación incondicional de todas nuestras fuerzas armadas en tierra, mar y aire y también de todas las fuerzas que se encuentran actualmente bajo el Mando Alemán ante el mando Supremo del Ejército Rojo y al propio tiempo ante el Mando Supremo de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas”.

Por el día me telefonearon de Moscú y me comunicaron que toda la documentación sobre la capitulación de la Alemania fascista había sido recibida y entregada al Jefe Supremo.

Así pues, terminó la cruenta guerra. La Alemania fascista y sus aliados fueron definitivamente derrotados.

Duro fue para el pueblo soviético el camino de la victoria. Y hoy todos los hombres honrados del mundo, lanzando una mirada a los terribles días pasados de la Segunda Guerra Mundial, deben recordar con profundo respeto y simpatía a quienes lucharon contra el fascismo e inmolaron su vida por liberar de la esclavitud fascista a toda la humanidad.

martes, 24 de abril de 2018

'El truco del almendruco’


¿Queréis saber como consiguió Hitler acabar con el paro que en 1930 era de 6 millones?

a.Expulsó del mercado laboral, y de las estadísticas, a 3 millones de mujeres. A casa a tener críos. Era para lo que servían según Hitler. las 3 Ks : Kinder, Küche, Kirche...niños,cocina e iglesia.

b.Inscribió en el registro a 4 millones de trabajadores que no estaban inscritos previamente. La mayoría de ellos autónomos o granjeros.

c.Comenzó a contabilizar los trabajos a tiempo parcial como trabajos a tiempo completo. ¿Os suena de algo, por cierto?

d.Creó el Servicio Voluntario de empleo en el que, de facto, era obligatorio inscribirse, podías elegir entre aceptar cualquier trabajo por cualquier sueldo en cualquier lugar o pasar una temporada en un campo de concentración. 

e.Se recortaron las horas en algunos trabajos. Se recortaron más los sueldos. Objetivo: poder decir que estaba creando empleo. ¿Os suena?

f. Naturalmente Hitler tardó poco en pasarse por el forro sus propias leyes. De media, en 1933 se trabajaban 43 horas semanales. En 1939, 49.

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Si eres unx de esos que todavía se cree que Hitler 'cosas buenas' (como Franco con los pantanos), lo expuesto en la aclaración de arriba ampliada en estos tweets http://www.publico.es/tremending/2017/05/27/twitter-un-tuitero-desmonta-siete-creencias-sobre-hitler-es-importante-leer-para-evitar-el-ridiculo/

domingo, 22 de abril de 2018

Viñetas

jueves, 19 de abril de 2018

Adolf Hitler es condenado a cinco años de cárcel por alta traición




Adolf Hitler es condenado a cinco años de cárcel por alta traición, al intentar deponer por la fuerza al Gobierno bávaro.


En la noche del 8 de noviembre de 1923, Hitler y los camisas pardas irrumpieron en una reunión pública liderada por Kahr en el Bürgerbräukeller, una cervecería a las afueras de Múnich. Hitler proclamó una revolución y anunció sus intenciones de formar un nuevo gobierno, junto a Ludendorff, quien no estaba enterado del golpe,44 Antes de iniciar su "Marcha sobre Berlín", que derrocaría al gobierno nacional, Hitler reclamó la ayuda de Kahr y de las fuerzas militares locales. Éste último fingió ayudar a Hitler, pero, gracias a la ingenuidad de Ludendorff, escapó en cuanto pudo y retomó el control regional.
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Al amanecer del 9 de noviembre, el Ejército y la policía bávara estaban tomando posiciones contra los golpistas; Ernst Röhm y sus tropas nazis se encontraban rodeados en el Ministerio de Guerra bávaro, y Hitler decidió marchar junto con Ludendorff para liberarlos. El anciano comandante alemán había convencido a Hitler de que los soldados y la policía no dispararían contra él, y que se unirían a su causa. No obstante, la policía no se replegó ante Ludendorff y se inició un tiroteo. Dieciséis miembros del NSDAP murieron durante la refriega, pero Hitler escapó únicamente con un hombro dislocado. Hitler se escondió en la casa de Ernst Hanfstaengl, y pensó en el suicidio.
Fue arrestado dos días después, acusado de alta traición. Alfred Rosenberg se convirtió temporalmente en el líder del partido. Según Joachim Fest, esta subversión fracasada marcó uno de los grandes hitos en la vida de Hitler, pues con ella habría finalizado su aprendizaje y se habría dado paso a su verdadera entrada en la política.
Su juicio, atrajo atención internacional, y le proporcionó una plataforma política para anunciar su movimiento. Durante su juicio, que se inició el 26 de febrero de 1924, Hitler recibió tiempo casi ilimitado para hablar, lo que hizo que su popularidad creciera debido a su poderoso y convincente discurso nacionalista. A diferencia de los participantes del golpe de Kapp, Hitler asumió la responsabilidad de la intentona golpista, pero negó haber cometido un crimen: "...Solamente yo cargo la responsabilidad. Pero no soy un criminal por eso. Si hoy me presento aquí como un revolucionario, es como un revolucionario en contra de la revolución. No existe la alta traición contra los traidores de 1918..."
El 1 de abril de 1924, Hitler fue sentenciado a 5 años de prisión en la fortaleza de Landsberg, aunque la Constitución estipulaba cadena perpetua contra crímenes de este tipo. Hitler recibió un trato privilegiado de los guardias y pudo recibir cartas y visitas de sus admiradores.Fue absuelto y liberado el 20 de diciembre de ese mismo año, como parte de una amnistía masiva hacia prisioneros políticos. En total, solo cumplió nueve meses de su condena.

sábado, 14 de abril de 2018

La República Española el único país que dijo NO a los Juegos Olímpicos de Hitler


La República Española el único país que dijo NO a los Juegos Olímpicos de Hitler



Artículo: Simone Renn – @SimoneRenn
2016 fue un año muy significativo para España, pues se cumplió el 80 aniversario del inicio de la Guerra Civil Española, pero también lo fue a nivel internacional, pues tuvo lugar el 80 aniversario de un hecho que empequeñeció al mundo: la celebración de los Juegos Olímpicos de Hitler, conocidos como los “Juegos de la vergüenza”.
A pesar de que los gobiernos de diferentes países, con presencia en el Comité Olímpico Internacional, se pronuncian para llevar a cabo un boicot de los Juegos Olímpicos de Berlín que se celebrarán del 1 al 16 de agosto, solamente el Gobierno del Frente Popular de la República Española se mantiene firme en su rechazo a la celebración de dichos juegos, y además apoya la organización de la Olimpiada Popular de Barcelona, que se planifica para que tenga lugar del 19 al 26 de julio de 1936.
La Olimpiada de Barcelona constituye una alternativa a los Juegos Olímpicos nazis, y nace con el objetivo de recuperar el verdadero espíritu olímpico, la paz y la solidaridad entre las naciones, que se niega en los Juegos de Berlín, con la “complicidad pasiva” del COI (Comité Olímpico Internacional) y la mirada hacia otro lado de los gobiernos de las supuestas grandes democracias, que minimizan los criminales hechos que el gobierno nazi lleva a cabo en Alemania contra los opositores al régimen y contra los que no pertenecen a la raza aria, y los incumplimientos del Tratado de Versalles.
En la Olimpiada Popular de Barcelona se consigue la inscripción de unos 6.000 atletas que provienen de 23 naciones, y que son contrarios a la Olimpiada de Hitler.
Las delegaciones de Estados Unidos, Francia, Países Bajos, Bélgica, Checoslovaquia, Dinamarca, Noruega, Suecia y Argelia son las más numerosas. También hay equipos representando a los alemanes e italianos exiliados, que han huido de la persecución a la que son sometidos en sus países.
El 17 de julio tiene lugar el levantamiento de un grupo de militares rebeldes en Melilla, el 18 de julio en la mayoría de las ciudades españolas y el 19 de julio en la ciudad de Barcelona. Esto obliga a que la Olimpiada se deba suspender.
La singular coincidencia de fechas entre el levantamiento en España y la programación de la Olimpiada de Barcelona, hace que no se pueda llevar a cabo la que hubiera sido la afrenta internacional más directa al régimen nazi y, quién sabe, si ello hubiera supuesto el despertar que lograra que no tuviese lugar la II Guerra Mundial.
El fracaso del golpe de estado desemboca en la mal llamada Guerra Civil Española, pues los generales golpistas cuentan desde el principio con la ayuda de efectivos militares y tropas profesionales de la Alemania nazi, con fascistas de los gobiernos de Italia y Portugal y con el llamado Ejército de África, compuesto por la Legión Extranjera y las tropas indígenas de Marruecos mandadas por oficiales españoles.
Mientras el pueblo español es masacrado, el 1 de agosto se inauguran los Juegos Olímpicos de Berlín presididos por Hitler, con el beneplácito del Comité Olímpico Internacional y la participación de  3.963 deportistas de 49 países.
Juegos Olímpicos de Hitler versus Olimpiada Popular de Barcelona

domingo, 10 de diciembre de 2017

Los aliados planearon bombardear Almería en el verano de 1942

...o como convino más que siguiera una dictadura

Verano de 1942.Los Aliados preparaban el desembarco en el Marruecos francés y Argelia. La operación la dirigía el general Eisenhower desde Gibraltar. La gran interrogante se centraba en  la  reacción española. Tanto Londres como Washington  temían que  España entrara en guerra. Se intensificaron los esfuerzos  diplomáticos.  Pero el alto mando aliado se preparó para lo peor y diseñó la operación “Backbone” (espina dorsal) que contemplaba la ocupación preventiva de Andalucía después de un bombardeo  contundente sobre las principales capitales costeras andaluzas: Almería, Málaga y Cádiz. Al final la operación aliada fue un éxito, Franco se mantuvo al margen y el plan “Backbone” quedó archivado.
El contexto mundial 
En ese verano de  1942, mientras los almerienses comenzaban a restañar las heridas de una  tremenda guerra civil, en el mundo se producían importantes acontecimientos. Los más importantes, por supuesto, hacían referencia a la Guerra Mundial en varios escenarios, uno de ellos- el Mediterráneo occidental-nos cogía  bastante próximo. Pero el mundo seguía su vida y en esos meses, en las  afueras de Los Ángeles, en los estudios de la Warner, se estaba rodando “Casablanca”, una de  las películas  más memorables de la historia del cine.
Contextualicemos el momento. Después de  dos años largos triunfales de los  ejércitos alemanes, dos acontecimientos  propiciaron el final de este paseo militar nazi. En junio de 1941 Alemania declara la guerra a la Unión Soviética y en diciembre de 1941 Estados Unidos entra en guerra. 
En el verano de 1942 la situación está un tanto equilibrada. Stalin desea un desembarco  angloamericano en  el sur Francia (para aliviar la presión alemana sobre Stalingrado) pero Churchill y Roosevelt prefieren asegurar el Mediterráneo, no dejando atrás terreno al enemigo. Hay que ocupar Marruecos y Argelia y así surge la operación “Torch” (antorcha). El general Eisenhower, entonces un desconocido y sin experiencia de combate, dirige la operación desde Gibraltar. El general Patton al mando de 53.000 soldados  tendría que desembarcar en Casablanca  y Puerto Lyautey (hoy Kenitra). En Argelia 39.ooo soldados dirigidos por el norteamericano  Toubridge tomarían  Argel mientras el británico Burrought con  33.000 efectivos lo tomaría Orán.
La operación culminó con éxito entre los días 7 y 8 de noviembre.  Algunos paracaidistas lanzados sobre la zona de  Puerto Lyautey el fuerte  fueron desplazados por un fuerte viento  al sector español del protectorado de Marruecos. Fueron apresados por el ejército español y no serían liberados hasta el final de la contienda.
Lo de los pocos paracaidistas prisioneros fue una pequeña  anécdota. El “asunto español” era de mucho más calado. El régimen de Franco había pasado de inclinarse indisimuladamente por Alemania (recuérdese la División Azul, la política inequívoca de Serrano Suñer) a una postura de  cierta neutralidad. La diplomacia angloamericana hizo un esfuerzo muy inteligente (y el sentido práctico del general Franco también) Pero la interrogante estaba ahí: España podía autorizar la entrada  en el país de los  ejércitos alemanes; o incluso entrar en guerra. Según  la observación, bastante realista, del mando aliado los tanques y aviones españoles eran material achatarrable. Pero otra cosa era  el elemento humano: sólo en el Marruecos español  había 120.000 soldados aguerridos y experimentados.
Proyecto minucioso 

La operación “Backbone”, proyecto que Eisenhower preparó minuciosamente, contemplaba dos acciones.  Primeramente se ocuparía el Marruecos español (se llegaron a establecer contactos con los rebeldes  rifeños) y en una segunda fase se procedería a la “ocupación preventiva” de Andalucía  cuyo desembarco se realizaría después de  que la armada bombardeara de Estados Unidos de manera contundente las principales  ciudades costeras: Málaga, Almería y Cádiz.
La realidad es que Franco no tenía ninguna intención de entrar en la guerra. Además tanto Churchill como Roosevelt resultaron muy convincentes. Todavía hoy resulta sorprendente leer el mensaje del presidente norteamericano a Franco en la víspera del desembarco en Casablanca:”Querido general Franco. Por  tratarse de dos naciones amigas, en el mejor sentido de la palabra, y por desear sinceramente  tanto Usted como yo la continuación de la amistad para nuestro bienestar mutuo, quiero manifestarle  las razones que nos  han forzado  a enviar una poderosa fuerza militar americana  en ayuda de las posesiones francesas  en el Norte de África, ante la información precisa de que los alemanes  intentarían en fecha próxima  la ocupación militar de la zona”.
Todo terminó bien 

Al final los aliados desembarcaron con éxito en Marruecos y Argelia, y España no entró (yo aquí pondría unas comillas) en la guerra. Dwight D.Eisenhower, quien con la Operación Antorcha  iniciaba un  recorrido imparable en su carrera militar (a la que le seguiría otra no menos exitosa en política) archivó el dosier de la Operación Backbone.
Y caprichos del destino  o paradoja de la  Historia, casi justo diecisiete años después, el 21 de diciembre de 1959, Eisenhower,  esta vez en calidad de presidente de Estados Unidos, visitaba España.  El abrazo en el aeropuerto de Torrejón  entre los dos generales fue un momento trascendental, posiblemente la fecha más importante de toda la dictadura. La España franquista  salía del lazareto, y el régimen  empezó a apostar por políticas desarrollistas y una moderada apertura.

domingo, 12 de noviembre de 2017

60.000 personas en Varsovia (Polonia) a favor del nazismo.


Unas 60.000 personas en Polonia marchan por la capital, Varsovia, gritando consignas nazis: "Europa blanca" "Limpieza de sangre" , gritos de odio contra judios y musulmanes.

https://www.wsj.com/articles/polish-nationalist-youth-march-draws-thousands-in-capital-1510429006

¿Somos así de tontos en Europa?. Polonia fue el inicio de la 2ª guerra mundial que provocó unos 60 millones de muertos. Polonia y los polacos fueron de los que más sufrieron, perdieron la vida casi 6 millones de polacos, miles en campos de concentración como la niña de la foto de abajo, otros fusilados, ahorcados...etc.

Y todavía hay sobre todo jóvenes..que salen a manifestarse gritando esas consignas ¿De verdad?

Supongo que estudiar historia a veces no sirve.








martes, 9 de mayo de 2017

9 de Mayo, día de Europa ¿Pero exactamente?


El día de Europa se recuerda como el inicio de lo que luego seria la Unión Europea actual, sin embargo, el 9 de mayo pasó algo más trascendente que posiblemente no hubiera dado lugar a ello, la derrota de Alemania en la 2ª GM


Artículo de Víctor Arrogante:



Hitler se había suicidado el 30 de abril durante la batalla de Berlín. No pudo soportar conocer que los soviéticos estaban a metros del bunker en el que se refugiaba. El 7 de mayo de 1945, los aliados aceptaron la rendición incondicional de la Alemania nazi, con la firma del acta de rendición militar por Dwight D. Eisenhower, Comandante Supremo Aliado en Europa. El mariscal alemán Wilhelm Keitel firmó la rendición incondicional de la Wehrmacht en la sede de la Unión Soviética en Berlín. La guerra había terminado. 

alemania
La Guerra en España (1936-1939), llamada “civil”, pero que fue militar, sirvió de campo de pruebas para Alemania e Italia. Hitler, tras denunciar las cláusulas sobre desarme impuestas a Alemania por el Tratado de Versalles, organizó un nuevo ejército y puso a prueba el nuevo armamento y las nuevas tácticas guerreras. Hitler y Mussolini, entregaron material de guerra a Franco y enviaron tropas especializadas a combatir en suelo español contra el gobierno republicano. Las otras potencias, encabezadas por Francia y apoyada por Reino Unido, se abstuvieron de intervenir, desarrollando su política de “No intervención”, porque la guerra de España venía a complicar el juego estratégico que se desencadenaba en Europa. Todo fueron ventajas para el nazismo y el fascismo español. La República quedó abandonada a su suerte.
En la madrugada del 30 de abril de 1945, Hitler se suicidó y Berlín fue tomada por las fuerzas soviéticas. La guerra en el Pacifico terminó en agosto, poco después de que los Estados Unidos lanzaran las bombas atómicas en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Murieron en el acto ciento veinte mil personas. Como consecuencia de todo, EEUU y la Unión Soviética surgieron como las superpotencias que iban a dominar el mundo. La “guerra fría”, el inicio de la era atómica, la descolonización, y la creación de organismos internacionales como la ONU o las Comisiones Europeas, fueron otras de sus consecuencias. Para España representó el aislamiento internacional, la represión política y la depresión económica.
El 29 de abril, los rusos se encontraban a una milla de distancia del búnker, y la noticia de la ejecución de su aliado Mussolini en Italia llegó a oídos del Führer. Decidido a quitarse la vida, dio pastillas de cianuro a su perro Blondi. Después repartió pastillas a sus secretarias y al amanecer, después de un frugal almuerzo, Hitler y Eva Braun saludaron por última vez a Bormann y Goebbels. Se retiraron a su habitación y se suicidaron. Al día siguiente, Goebbels y su esposa envenenaron a sus seis hijos y luego se hicieron fusilar en el jardín por los hombres de la SS.
Hitler al llegar al poder procedió al rearme de la nación; firmó tratados estratégicos con Italia y Japón para proyectar aún más lejos sus ambiciones de dominación planetaria. Los Aliados, temerosos de una nueva guerra mundial, trataron de contener la situación mediante una política de “apaciguamiento” –y ciertas muestras de simpatía hacia el nuevo régimen–, que resultó ser ineficaz y contraproducente. La invasión de Polonia por el ejército nazi en septiembre de 1939, lo desbarató todo. Gran Bretaña y Francia declararon la guerra al Tercer Reich y con ello comenzaba la Segunda Guerra Mundial, que Hitler entendía como imprescindible y necesaria para sus planes, después de asegurar la neutralidad de la URSS, con el pacto de no-agresión.
Los términos de la rendición de Alemania fueron discutidos por primera vez el 14 de enero de 1944. Las tres partes acordaron que el texto definitivo debería estar en un único documento de “rendición incondicional”. El acta constaba de catorce artículos, agrupados por temas relacionados con la rendición militar, la entrega de armamento y la retirada alemana de los territorios ocupados, volviendo a las fronteras vigentes el 31 de diciembre de 1937. También se incluyó la liberación de los prisioneros de guerra, la repatriación de los presos y esclavos de los campos de concentración nazis, el cese de las emisiones radiofónicas, cierre de los servicios de inteligencia alemanes, la no destrucción del arsenal militar e infraestructuras, trabajar en el proceso judicial por crímenes de guerra contra las máximas autoridades nazis y dar poder a los representantes aliados para sancionar órdenes y normativas. En la Conferencia de Yalta, febrero de 1945, se acordó que las cuatro potencias Aliadas se repartieran Alemania.
El antiguo Tercer Reich fue dividido. Prusia Oriental fueron repartidas entre Polonia y la URSS, mientras que las regiones germanas de Pomerania y Silesia, fueron transferidas a Polonia según lo pactado por Reino Unido, Estados Unidos, la Unión Soviética y Francia en los Acuerdos de Potsdam. El resto de Alemania, excluyendo Berlín, quedaba dividido en cuatro zonas militares de ocupación: estadounidense, británica, francesa y soviética. En 1949, las tres zonas ocupadas por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia se convirtieron en la Alemania Occidental –República Federal de Alemania o RFA–, y ese mismo año, la zona de ocupación soviética se convirtió en Alemania Oriental (República Democrática Alemana – RDA).
La ciudad de Berlín, quedó dividida en cuatro zonas, permaneciendo, bajo ocupación militar, hasta el 12 de septiembre de 1990, cuando el Tratado sobre el Acuerdo Final Con Respecto a Alemania, fue firmado por las cuatro potencias y los dos gobiernos alemanes. Fue el tratado final de paz y la restauración de la plena soberanía alemana, tras acordarse el fin de la ocupación extranjera. La reunificación alemana se produjo el 3 de octubre de 1990 y el país reunificado obtuvo la soberanía el 15 de marzo de 1991.
El fin de la Segunda Guerra Mundial, se firmó definitivamente el 2 de septiembre de 1945, en la cubierta del “Missouri” –acorazado norteamericano anclado en el golfo de Tokio–. Japón, el último aliado de la Alemania nazi, firmaba el acta de capitulación. La Guerra Mundial había estallado el 1 de septiembre de 1939, con la invasión de Polonia por parte de Alemania. En lo que respecta a Asia Oriental y del Pacífico, los japoneses plasmaron sus planes en 1941-1942, ocupando la mayor parte de China y alcanzado las costas de Australia, ocupando las islas Filipinas, Indonesia y todos los países del sudeste de Asia. Alemania y Japón, trataron de dividir todo el mundo bajo su influencia.
La noticia de la rendición de Rheims llegó a Occidente el 8 de mayo y las celebraciones brotaron a lo largo de Europa. En Estados Unidos, los norteamericanos se despertaron con la noticia y declararon el 8 de mayo el día V-E (Victory in Europe). Hubo concentraciones populares en Londres y París celebrar el triunfo contra la barbarie. En la Unión Soviética, hubo festejos espontáneos, pero el gobierno de Stalin exigió esperar a las celebraciones, tras la rendición alemana que se celebraría en Karlshorst. En la URSS, la Segunda Guerra Mundial fue conocida como la Gran Guerra Patria.
La SGM fue el conflicto armado de mayores dimensiones de la historia. Se enfrentaron los países que conformaban las Potencias Aliadas y las Potencias del Eje. Tras seis años de lucha, se declara el final de la guerra y la caída de los regímenes de Adolf Hitler en Alemania y Hideki Tojo en el Imperio del Japón. El mundo quedó divido en dos bloques irreconciliables. Durante seis años, la guerra se cobró más vidas y destruyó más tierras y propiedades en todo el mundo que cualquier otra guerra antes conocida. De los cincuenta y cinco millones de personas muertas, seis millones eran judíos, exterminados en los campos de concentración, como parte de la Solución Final. Gitanos, homosexuales y personas de ideología opuesta fueron víctimas de la barbarie.